La startup chilena Reuse, fundada en 2018 por José Tomás Ulloa y Max Sateler, cerró una Serie A de 21 millones de dólares liderada por At One Ventures, el fondo de San Francisco fundado por Tom Chi, cofundador de Google X, según informó Startups Latam el 5 de octubre de 2026. Es la primera inversión de ese fondo en Chile y la tercera en América Latina.
Con esta operación, Reuse suma cerca de 27,5 millones de dólares levantados desde su fundación y un equipo de 120 personas. Como parte de la ronda, sus primeros inversores ángeles vendieron parte de sus acciones.
La trastienda del trade-in
La empresa empezó comprando teléfonos usados a aseguradoras en Estados Unidos para reacondicionarlos y venderlos en Chile. Hoy su negocio es otro: opera, sin poner su marca delante, los programas de entrega de equipos usados de cadenas y marcas como Falabella, Coppel, Samsung, Cencosud, Ripley, Claro, WOM o MacOnline. Su software propio diagnostica cada aparato, comprueba si sus piezas son originales y evalúa hardware y software. Después lo reacondiciona y lo revende con 13 meses de garantía y hasta un 30 % por debajo del precio de uno nuevo.
El cliente ve el logo de la tienda; el sistema que tasa y repara su teléfono es chileno.
México, el motor
Reuse cerró 2025 con 30 millones de dólares en ingresos, el doble que el año anterior, y ya factura unos 5 millones al mes. México aporta el 60 % de esos ingresos y Chile el 30 %. Opera también en Perú y, con el nuevo capital, prepara su entrada en Colombia. Su meta para 2026 es llegar a 55 millones de dólares de ingresos netos y, a largo plazo, a 500 millones de facturación en 2030.
Lo que viene
El dinero se usará para crecer en la región, profundizar las integraciones con comercios y marcas e invertir en tecnología. La compañía, seleccionada recientemente por Endeavor, también estudia lanzar una línea de servicios financieros ligada a los dispositivos reacondicionados.
Lectura LRM
La economía circular suele contarse como causa ambiental; Reuse la cuenta como logística y software. Su apuesta es volverse infraestructura invisible del comercio minorista latinoamericano. El reto será mantener la calidad del reacondicionado a medida que crece el volumen, porque en este negocio la confianza del comprador es todo.