Neocrop Technologies, biotecnológica agrícola chilena aliada con el semillero argentino Buck Semillas, completó el cierre final de su ronda semilla por 2,75 millones de dólares, informó La Nación (Argentina) el 5 de octubre de 2026; El Ecosistema Startup lo había adelantado el día 4.
La ronda la lidera Zentynel, fondo especializado en biotecnología con base en Estados Unidos. Se sumaron CITES (a través de su nuevo vehículo CITES II, en lo que es su primera inversión en una startup chilena), Sudlich Capital (fondo del sur de Chile que ya había invertido en la etapa presemilla y repite), el Grupo Inder y Carozzi Ventures.
Qué hace distinto a este trigo
La empresa cuenta con la aprobación de autoridades chilenas y argentinas para desarrollar el primer trigo editado genéticamente en Argentina con alto contenido de fibra: entre cinco y diez veces más que el convencional. La clave técnica es que la edición génica no es transgénica: no introduce genes externos, sino que hace pequeños ajustes en el ADN de la propia planta, lo que acorta los tiempos para llegar a un producto. La compañía realizó ensayos de campo en Chile durante la temporada 2025/26.
Del campo al supermercado
Con la entrada de Zentynel, Neocrop afinó su modelo comercial: priorizar los desarrollos con un camino más avanzado hacia el mercado y pasar de trabajar solo con semilleras a hacerlo también con grandes marcas de consumo masivo, mediante codesarrollo, licencias e integración comercial. El hilo común de su cartera es mejorar la nutrición desde la genética, sin pedir al consumidor que cambie sus hábitos, y sumar rasgos para una agricultura más sostenible.
El dinero financiará el escalado hasta fase comercial del trigo alto en fibra y llevará otros proyectos a fase precomercial. Eso implica acelerar validaciones agronómicas e industriales con molineros, trabajar estrategia regulatoria y de propiedad intelectual y abrir nuevas alianzas y mercados.
Un corredor regulatorio entre dos países es, en agtech, casi tan valioso como la tecnología.
Lectura LRM
La mesa de inversores dice mucho: capital biotech estadounidense, un fondo de ciencia profunda que estrena vehículo regional y corporativos del sector alimentario que podrían ser futuros compradores. Para CITES, según su socio José María Rodríguez, la operación es un hito de su estrategia para Latinoamérica y el Caribe. Para el ecosistema, es otra señal de que la deeptech hecha en el Cono Sur ya compite por capital global.