En desarrollo · Actualizado el . Las cifras son provisionales y pueden cambiar.
Investigación por destrucción “en banda organizada”
La Fiscalía de Limoges abrió una investigación en flagrancia por “destrucción de un bien por medio peligroso en banda organizada”, a cargo de la división de criminalidad organizada de la policía de la ciudad (DCOS), según Ouest-France, La Nouvelle République y RTL. La fiscal, Émilie Abrantes, informó el domingo de 17 personas bajo custodia policial, siete de ellas menores, y de numerosos comercios del centro saqueados y particulares agredidos, a veces con violencia, recogen Ouest-France y La Nouvelle République.
El prefecto Maurice Barate dijo a LCI que la parte histórica delantera del edificio quedó destruida “casi al 100 %” por dentro y que los bomberos solo pudieron salvar la parte trasera, más moderna, informan TF1 Info, Ouest-France y RTL. Según el prefecto, unas 800 personas violentas frente al ayuntamiento tuvieron que ser dispersadas por las fuerzas del orden (TF1 Info, Ouest-France).
Miles de personas marchan en Limoges
El domingo por la tarde, unas 7.000 personas, según la estimación del Ayuntamiento, marcharon junto a cargos electos hasta el edificio incendiado, informan France 24 (con AFP), RTL y Le Parisien. El alcalde, Guillaume Guérin, habló de un “intento de asesinato” contra los agentes municipales y los cargos electos de la República, y el presidente de la Asociación de Alcaldes de Francia y candidato presidencial, David Lisnard, dijo que “se ha cruzado un límite” (France 24, Le Parisien).
Contexto nacional: el mensaje de Macron
En su mensaje a la nación del domingo por la noche en París, el presidente Emmanuel Macron dijo que “los que destruyeron deben pagar” y “los que saquearon deben reembolsar”, y anunció que los prefectos, junto con los alcaldes, podrán prohibir concentraciones para proteger ciudades, edificios públicos y comercios, según Le Figaro e ICI. El Ministerio del Interior eleva a 2.397 los detenidos en todo el país por la jornada del sábado y a 997 los policías y gendarmes heridos, informan Le Parisien y Corse-Matin.
Qué pasó el sábado
El Ayuntamiento de Limoges, en el centro de Francia, quedó “prácticamente destruido” tras el incendio del sábado 17 de octubre, en plena jornada nacional de protestas. Según las autoridades locales citadas por la agencia EFE, varios manifestantes forzaron la entrada al edificio y prendieron fuego en su interior; las llamas subieron a las plantas superiores y alcanzaron la cubierta, que terminó por hundirse. BBC News Mundo difundió el momento en que se derrumba la torre.
El prefecto del departamento de Alto Vienne, Maurice Barate, dijo el domingo a la cadena LCI que “el fuego está controlado” y que los bomberos apagaban los últimos focos. El prefecto sostiene que el incendio fue deliberado. Según su balance, unas 5.000 personas participaron en la marcha de Limoges, entre ellas varios cientos de individuos a los que describió como radicalizados y muy violentos. Después, parte de ellos se dirigió a la prefectura y otros saquearon comercios del centro.
“Arde un monumento, no la República”
El alcalde, Guillaume Guérin, condenó el ataque y aseguró que los servicios municipales seguirán funcionando. “Han destruido un edificio que los habitantes de Limoges aman, pero no han destruido el servicio público”, declaró, según EFE. También afirmó que los agentes desplegados no tenían medios suficientes para contener a los violentos.
Levantado hace más de 140 años, el edificio cayó en una sola tarde de protestas.
Promesa de reconstrucción
El primer ministro, Sébastien Lecornu, escribió al alcalde que “el ayuntamiento será reconstruido”, informa franceinfo; France 24 añade que la carta habla de una reconstrucción con ayuda del Estado. El edificio se levantó entre 1876 y 1883, combina elementos del Renacimiento tardío y del estilo Luis XIII, y está catalogado como monumento histórico.
Lectura LRM
Para el público hispano, la escena trae a la memoria el incendio de Notre Dame en 2019, aunque esta vez las autoridades hablan de un ataque deliberado. La investigación tendrá que determinar quiénes entraron en el edificio. El caso de Limoges pesa ya en el debate político francés sobre cómo se gestionó la seguridad de la jornada.