El 24 de septiembre de 2026, La Voz del Sur contó lo que muchos dashboards de Hugging Face ya podían verificar: Valendra, empresa tecnológica de Jerez de la Frontera, publicó Sherry 0.1 35B, un modelo de lenguaje de 35.000 millones de parámetros disponible en abierto. La base es el modelo abierto Qwen 3.6 35B; el valor añadido, según la compañía, es un post-training propio orientado a controlar el esfuerzo de razonamiento —cuánto “piensa” el sistema según la dificultad del problema.
José Carlos García Ortega, cofundador, lo bautizó Sherry como guiño explícito a Jerez: quieren que el origen viaje con el artefacto cuando alguien lo descargue en Seúl, São Paulo o Berlín. El discurso no es turismo tech; es tesis industrial europea. “Europa necesita generar más tecnología, conocimiento y experiencia propia alrededor de la inteligencia artificial”, resume el equipo. Publican para que otros experimenten, mejoren y construyan encima.
Post-training, no solo parámetros
En 2026 el número de billones ya no impresiona solo. Lo que escasea es control de coste de inferencia y de profundidad de razonamiento: gastar tokens de “thinking” solo cuando el problema lo merece. Valendra ha documentado en Hugging Face líneas de trabajo como el dataset Sherry Reasoning Effort 0.1 (trazas low/medium/high) y habla de combinar SFT con refuerzo tipo GRPO. Traducción para builders: no están solo subiendo un checkpoint; están empujando una idea de producto —razonar lo necesario— alineada con facturas de GPU reales.
35B abiertos desde Jerez no cierran la brecha con los hiperescaladores; sí demuestran que el mapa español de IA open source cabe fuera del eje Madrid–Barcelona.
¿Es “la primera IA jerezana” un titular local? Sí. ¿Importa fuera de Andalucía? También, porque el Plan IA360 y el relato oficial hablan de músculo tecnológico distribuido, y porque LATAM hispanohablante consume modelos abiertos que entiende y puede afinar sin depender solo de APIs estadounidenses. Un 35B con licencia y ficha en Hugging Face es material de laboratorio universitario, de pyme que hace RAG y de equipos que evalúan soberanía de modelo.
Qué vigilar (sin romanticismo)
Publicar en abierto no equivale a liderar benchmarks ni a sustituir a los frontier models. Habrá que mirar evaluaciones independientes, licencia exacta de uso comercial, coste de servir el 35B y si el control de “effort” se sostiene fuera de matemáticas sintéticas. Pero el gesto encaja con la semana: España discute bonos y hubs bancarios mientras, en paralelo, una empresa pequeña empuja pesos al repositorio global.
La lectura LRM: si enseñas, construyes o inviertes en IA en español, añade Jerez al radar. El caballo bebiendo vino del logo puede sonreír; el archivo en Hugging Face es lo que cuenta.