En el Gran Teatro del Liceu de Barcelona, la Fundación Princesa de Girona entregó el premio Empresa a Valentina Agudelo. No era un trophy más en la vitrina de startups: era un altavoz europeo para un problema que las cifras de Latinoamérica llevan años gritando — la mortalidad por cáncer de mama sube cuando el diagnóstico llega tarde, y llega tarde cuando no hay mamógrafo cerca.

Agudelo fundó Salva Health tras identificar, en una competencia universitaria, la brecha de supervivencia entre América Latina y países con cribado masivo. La idea no se quedó en paper: se convirtió en Julieta (también referida como Julietta en coberturas en inglés), un dispositivo pequeño que mide densidad tisular con electrodos, envía resultado en minutos a un teléfono o tablet y no usa radiación ni requiere sala de imagenología.

«Cuando las mujeres no pueden acceder a las pruebas médicas, las pruebas pueden y deben llegar a ellas.» — filosofía que Agudelo ha repetido desde 2018.

Por qué importa para emprendedoras (y para el sistema de salud)

Julieta no compite contra el mamógrafo de un hospital de élite. Compite contra la distancia, el costo y la falta de técnicos. El modelo que describe la cobertura pública apunta a hardware-as-a-service y alianzas — entre ellas con la aseguradora Sura — para llevar tamizaje a comunidades vulnerables. Es producto + distribución + propósito: el combo que los fondos a veces no saben clasificar, pero que las fundadoras de healthtech en LATAM entienden de memoria.

En octubre de 2024, Salva Health ganó el Startup Battlefield de TechCrunch Disrupt en San Francisco (premio de US$100 mil según coberturas del ecosistema). Agudelo, con formación en el CESA (Colombia) y MBA en INSEAD (Francia), pasó por PepsiCo y la healthtech colombiana Dondoctor sin soltar el hilo de Salva. El reconocimiento en Girona (julio 2025) cierra el círculo Iberia–LATAM: visibilidad europea para una solución nacida en el terreno latinoamericano.

Expansión: INVIMA, Europa y más diagnósticos

Según TechCrunch, el plan de distribución en Latinoamérica avanza tras la luz verde regulatoria de INVIMA en Colombia, con expectativa de reconocimiento regional vía tratados. En paralelo, Agudelo ha hablado de expandir a Europa y de explorar otras líneas (diabetes, cardiovasculares, e incluso otras oncologías en entrevistas posteriores al Battlefield).

Para Chicas LRM la lectura es práctica: una fundadora que no espera a que el sistema hospitalario “llegue” — construye el dispositivo que camina hacia la paciente. Eso es economía de mujeres y tecnología con ángulo de impacto, sin romanticismo vacío: hay regulatoria, hay capital, hay alianzas de seguros.

Si estás construyendo healthtech o SaaS para mujeres en español, la lección no es “gana un premio”. Es mapear el dolor de acceso, diseñar para el contexto (rural, sin radiólogo in situ) y cerrar el círculo con un pagador que ya opera en la región.