En el mundo BPO de experiencia de cliente, el cuello de botella ya no es “tener un chatbot bonito”. Es pasar del piloto eterno a agentes que actualizan el CRM, cierran un cobro o escalan una reclamación con auditoría. Konecta, con sede en Madrid, ha puesto sobre esa mesa dos piezas que el mercado latinoamericano está mirando de cerca: una plataforma de IA agéntica llamada Kolibri (lanzada el 16 de junio de 2026) y el músculo financiero del plan Katalyst 2028, reforzado con 150 millones de euros de financiación (50% capital / 50% deuda) anunciados en febrero de 2025.
Kolibri, según el comunicado oficial, conecta agentes de IA, expertos humanos y sistemas empresariales. Trae una biblioteca de casos de uso —el 80% preconfigurados y securizados— en facturación, soporte técnico, citas, reclamaciones, recobros, devoluciones, seguimiento de pedidos o triaje de email. Los agentes no solo responden: actualizan registros, procesan transacciones y cierran flujos, con trazabilidad en tiempo real. La arquitectura es abierta (CRM, CCaaS, ticketing; orquestación con Google Cloud, ElevenLabs, Uniphore, CrewAI, NiCE, Salesforce) y el pricing se plantea por caso de uso de negocio, no por token, con paneles FinOps.
Ángulo LATAM: del call center al proceso regulado
Konecta declara unos 109.000 profesionales en 28 países, alrededor de un millón de interacciones diarias, ingresos globales cercanos a 2.000 millones de euros y más de 500 clientes. Para banca, seguros, telco y retail en América Latina, el argumento comercial es gobernanza: la compañía sitúa Kolibri bajo su marco ISO 42001 de gestión de IA —escaso en el sector CX— con controles de ciberseguridad y supervisión humana en excepciones.
El Ecosistema Startup recoge despliegues ya medidos en la región: voicebots de recobro en Colombia (cumplimiento de compromisos de pago elevado en más del 30%, según esa cobertura), analítica de voz y copilotos para aseguradoras en Perú, y cobros en retail de lujo en México. El denominador común: flujos con métrica dura, no demos de marketing.
El dinero del Katalyst 2028 no compra un chatbot: compra el salto de “piloto en PowerPoint” a agente en producción auditada.
Qué significa el cheque de 150 M€
Conviene no mezclar fechas. Los 150 millones de febrero de 2025 financian la aceleración de Katalyst 2028 —objetivo de facturación 2.500 millones en 2028, con un 30–40% impulsado por servicios digitales GenAI—. Kolibri es la pieza de producto de junio de 2026 que materializa esa apuesta en “agentic AI” operable. El CEO Nourdine Bihmane lo resume sin poesía de pitch deck: han visto fallar cientos de proyectos en el paso a producción por falta de conocimiento operativo de sectores regulados; Kolibri pretende empaquetar ese know-how, y Konecta se queda “skin in the game” operando junto al cliente.
Para founders y CIOs hispanohablantes el mensaje útil es triple: orquestación > modelo; ISO 42001 empieza a pesar en RFPs; y el pricing por outcome se está normalizando. Konecta no es una startup: es un incumbente de CX que está comprando el futuro de sus propios márgenes —y el de sus rivales BPO— con agentes que ya tocan el dinero y el compliance del cliente.