El ministro de Transportes de España, Óscar Puente, anunció el martes por la noche su dimisión, casi una semana después del accidente ferroviario de Urda (Toledo), en el que murieron 69 personas, informaron El País, BBC News Mundo y Antena 3. Lo comunicó al final de su intervención en la Diputación Permanente del Congreso, tras una sesión de unas cuatro horas en la que casi todos los grupos le habían pedido que dejara el cargo.
Puente argumentó que un ministro de Transportes no puede seguir en su puesto después de dos accidentes graves en menos de un año. El choque de Urda ocurrió en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, la misma en la que se produjo otro accidente mortal menos de un año antes, según BBC News Mundo y El Confidencial. El ministro dijo que se marcha por «dignidad política» y por empatía con las víctimas, y que había tomado la decisión minutos después de conocer la tragedia, aunque hasta ahora había rechazado dimitir en público.
También renunció a encabezar la candidatura del PSOE por Valladolid en las elecciones del 29 de noviembre, según El País y Antena 3. De acuerdo con El País, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no conocía de antemano su decisión.
Durante la comparecencia, el ministro reconstruyó la secuencia del accidente del 28 de octubre. Según Público y El Confidencial, el sistema de señalización LZB dejó de funcionar en un tramo de la línea y el centro de control de Adif en Atocha autorizó al tren de Renfe a reanudar la marcha normal, cuando había un tren de Iryo detenido por delante. El AVE alcanzó por detrás al convoy de Iryo.
Puente admitió que todavía no se sabe qué provocó la caída del LZB ni cuándo se sabrá, porque el análisis corresponde a la empresa adjudicataria del sistema, Hitachi Rail, que necesita la autorización de los jueces que investigan el caso, según El Confidencial. La investigación judicial y técnica sigue abierta.