La Ciudad Autónoma de Buenos Aires presentó en el Parque de Innovación de Núñez el marco que permite solicitar permisos para probar vehículos autónomos en calles reales. La Resolución 170/SECT/26, publicada el 18 de agosto, autoriza ensayos bajo nivel 4 SAE J3016: dentro de la zona habilitada, el software asume las decisiones de conducción. Es el primer marco de este tipo en Argentina, según la cobertura pública del evento encabezado por el jefe de Gobierno Jorge Macri.

Matiz imprescindible —el mismo que en Madrid—: “nivel 4” no significa flotas sin conductor mañana. En la primera etapa, los autos de pasajeros deben llevar un conductor capacitado a bordo listo para retomar el control. Los drones terrestres autónomos, en cambio, pueden operar sin operador presencial desde el inicio si cumplen los estándares técnicos.

Condiciones: por proyecto, no por decreto genérico

Cada permiso es específico: zonas, días y horarios previos; clima delimitado por la Secretaría de Transporte; supervisión de Seguridad Vial y Movilidad. Los vehículos deben llevar caja negra, póliza de responsabilidad civil vigente, informes bimestrales y aceptar auditorías. Las entidades asumen responsabilidad por daños y deben reportar incidentes.

En el acto «Autos Autónomos, Innovación y Propósito» estuvo Mois Navon, cofundador de Mobileye (comprada por Intel en una operación valuada en unos 15.300 millones de dólares, según coberturas locales). Navon elogió el demarcamiento y la señalización porteña frente a otras capitales latinoamericanas y subrayó la necesidad de regulación, seguros y una mirada ética.

El dato duro para founders: por primera vez una capital LATAM ofrece calle real + marco escrito + un actor global mirando el proceso.

Contexto regional

El ministro de Movilidad e Infraestructura, Pablo Bereciartua, situó a Buenos Aires en un mapa de más de 130 ciudades que prueban o preparan autónomos (San Francisco, Phoenix, Austin, Beijing, Singapur, Dubái). Macri habló de consolidar un hub de innovación para América Latina. Para startups de visión por computador, lidar o flotas, el Parque de Innovación de Núñez aparece como puerta institucional junto a la Secretaría de Transporte.

La historia encaja con lo que ya contamos desde Madrid:

Quien compare el expediente porteño con el permiso ES-AV madrileño verá el mismo patrón: zona delimitada, caja negra, seguros y humano a bordo en la fase uno. La diferencia es geopolítica: CABA se vende como puerta LATAM; Madrid, como puerta europea. Para startups de sensores o flotas, eso multiplica opciones de piloto —y obliga a leer bien cada resolución local antes de pintar un robotaxi en el pitch deck.

La historia encaja con lo que ya contamos desde Madrid: la carrera de la autonomía en español ya no es solo PowerPoint. Son permisos, cajas negras y semáforos legales. Quien compare CABA y la capital española verá el mismo patrón —fase piloto con humano a bordo— y un tablero regional que se mueve más rápido de lo que dictan los titulares de agencia.